¿Se dice que el amor es una droga, pero es sólo una droga?

Ese es el argumento de Larry Young, profesor de neurociencia en la Universidad de Emory en Atlanta, Georgia.

En un artículo publicado en la revista científica Nature, el profesor Young afirma que el amor puede ser explicado por una serie de eventos neuroquímicos en áreas específicas del cerebro.

Si bien es cierto, dice, que la gente ya no tiene que depender de las ostras o los chocolates para crear un ambiente amoroso.

En su lugar, será posible para los científicos desarrollar afrodisíacos – productos químicos que hacen que la gente se enamore de la primera persona que vea.

Existe incluso la posibilidad de una «prueba de amor» genética, para determinar si dos posibles tortolitos están predispuestos a una vida feliz casada.

Fuente: Revista Nature