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Trasplante de médula ósea

Diversas enfermedades como la leucemia y otros tipos de cáncer pueden ser curadas si son detectadas oportunamente mediante quimioterapia o radiaciones; sin embargo, en muchos casos el transplante de médula ósea es la única posibilidad de recuperación. El Dr. Roberto Ovilla, Médico Hematólogo y Jefe de la Unidad de Transplante de Médula Ósea del Hospital Angeles Lomas, habla sobre el tema.

“La médula ósea es un tejido esponjoso localizado en el interior de los huesos y es donde se generan las denominadas células madre o progenitores hematopoyéticos, a partir de los cuales se originan las células de la sangre”, explica.

Las principales células sanguíneas producidas en la médula ósea son:

  • Glóbulos rojos (eritrocitos), encargados de llevar el oxígeno a todos los tejidos del cuerpo.
  • Glóbulos blancos (leucocitos), ayudan a combatir las infecciones y asisten en el sistema inmunológico.
  • Plaquetas, ayudan a coagular la sangre. 
     

“La médula ósea es muy importante para la vida de las personas, y cualquier afección en ésta puede generar magnas repercusiones en la salud”, menciona el experto. Este tipo de trasplante se recomienda para personas con:

  • Enfermedades por insuficiencia medular. Una persona expuesta a sustancias tóxicas o radiaciones puede lesionarse la médula ósea y dejar de producir las células de la sangre. Esta falla celular puede provocar anemia, infecciones (al no tener glóbulos blancos) y hemorragias.
  • Enfermedades hereditarias. Una persona puede nacer con un defecto congénito en la producción de células, ya sea en cantidad o función de las mismas. Hay diversas enfermedades (algunas llamadas genético metabólicas) en las que existen defectos en el metabolismo celular o en los productos de estas células, que afectan el funcionamiento del individuo.
  • Enfermedades malignas. Toda célula de la medula ósea que se transforme en una célula maligna puede ocasionar una enfermedad, como la leucemia, linfomas, mielomas, síndromes mielodisplásicos. En muchos de estos casos, la única opción para salvar la vida del paciente es el transplante de médula ósea, que sólo se realiza si fracasan los demás tratamientos como la quimioterapia o radioterapia.
  • Tumores sólidos. Aunque los tumores sólidos no sean de la médula ósea también pueden requerir un trasplante. Por ejemplo, algunos casos de cáncer requieren de grandes dosis de quimioterapia o radioterapia para su eliminación, lo que puede provocar una insuficiencia medular; en estos casos, antes de recibir las radiaciones se obtiene médula ósea de los huesos del paciente, se congela y posteriormente se retorna al cuerpo del paciente con el fin de restaurar la falla medular producida por la quimioterapia o radioterapia.
  • Enfermedades autoinmunes. En este tipo de enfermedades, como lupus eritematoso, artritis reumatoide o miastenia grave, las células que están produciendo el daño son los leucocitos (las células sanguíneas), por lo que la estrategia se centra en sustituir ese tejido enfermo por uno sano y, de este modo, aliviar el efecto autoinmune que altera el sistema inmunológico. Dicha condición se puede generar por múltiples causas: por efecto de algún fármaco, sustancias tóxicas o virus. Actualmente son muchas las enfermedades autoinmunes y el trasplante de médula ósea cubre una parte importante en su tratamiento. 
     

¿En qué consiste?

“Es importante recordar que en este tipo de procedimientos lo que se trasplanta es una célula hematopoyética, la cual tiene la capacidad de producir diversas células que circulan en la sangre, por lo que se requiere de un donador”. Dicha célula se encuentra principalmente en tres sitios de nuestro organismo:

  • En la médula ósea, se obtiene directamente del interior de los huesos mediante aspiraciones.
  • En la sangre periférica, se puede conseguir mediante equipos de aféresis en cantidades suficientes para repoblar a un enfermo.
  • En la sangre placentaria, se puede obtener después del nacimiento de un bebé. Este conjunto de células progenitoras es tipificada (desde el punto de vista de compatibilidad), congelada y se mantiene en un banco para fines de trasplante. 
     

¿Cómo se realiza?

Según el Dr. Villa existen tres clases de trasplante hematopoyético de acuerdo al tipo de donante. El autólogo o autogénico es una especie de autotrasplante, pues las células madre proceden del mismo paciente; mientras que en el alogénico las células madre provienen de otro sujeto, por lo general un hermano o una persona genéticamente distinta al receptor. Mientras que el transplante singénico es aquel que se lleva a cabo entre gemelos idénticos.

Antes, comenta el especialista, las células madre se extraían del donante o paciente directamente de la médula ósea a través de una operación con anestesia general o local, según el caso. Se sacaba de los huesos cortos y planos, como la pelvis. No obstante, los científicos descubrieron que también había células madre en el torrente sanguíneo y en la sangre del cordón umbilical. En el caso del torrente sanguíneo, sin embargo, las células allí depositadas no son suficientes, por lo que a través de la administración de una hormona llamada GCSF es posible su estimulación para que circulen hasta el torrente; una vez allí, una máquina centrífuga se encarga de extraerlas mediante un proceso llamado aféresis”.

Y agrega: “La filosofía del trasplante es no dañar al donante. Se trata de un procedimiento que dura aproximadamente cuatro horas, no requiere incapacidad y el paciente puede hacer su vida normal. Esta ventaja ha hecho que sea el método más utilizado. Ser donador de médula ósea para un familiar, o ser un donador voluntario de médula ósea es un acto estrictamente altruista, que no requiere la pérdida de alguna función; al contrario, brinda la satisfacción de ayudar a otro semejante en una forma extraordinariamente valiosa”.

Porcentaje de éxito

“El éxito varia según la edad del paciente, tipo de trasplante y enfermedad que se esté tratando. Las cifras exponen que este tipo de procedimiento tiene mayor éxito en niños; a mayor edad (sobre todo después de los 50 años), más probabilidad de fracaso. Los trasplantes sjngénicos y autológos carecen de rechazo; en tanto, los alogénicos tienen más éxito cuando el donador es un familiar”.

La donación

“La gente debe entender que todos estamos expuestos a padecer alguna enfermedad que pueda requerir un trasplante de médula ósea, lamentablemente casi nadie lo piensa hasta que se encuentra enfermo. La donación de médula ósea salva vidas, hay que recordarlo”, finaliza el Dr. Roberto Ovilla.

La Unidad de Trasplantes de Médula Ósea del Hospital Angeles Lomas reúne todos los estándares internacionales que se requieren para este tipo de procedimientos, como: ambiente descontaminado, aires filtrados, atención las 24 horas del día, sistema de monitoreo por laboratorio e imagen en forma periódica y un equipo médico multidisciplinario.