El cordón umbilical la línea de la vida

El cordón umbilical garantiza la supervivencia del feto durante los nueve meses de embarazo, ya que asegura el aporte de oxígeno y la eliminación de sustancias de desecho.

Une al niño con su mamá y le permite crecer durante los nueve meses de embarazo. El cordón umbilical, una especie de cuerda redondeada y gelatinosa de aproximadamente medio metro de longitud, es un instrumento indispensable para la supervivencia del feto. Gracias a este cordón, el feto se nutre y elimina los primeros residuos de su metabolismo.

También llamado funículo a causa de su forma (del latín "funis", cuerda), el cordón transporta la sangre no oxigenada del niño a la placenta y la devuelve al corazón del feto cargada de sustancias nutritivas y de oxígeno. Veamos a continuación cómo se forma, de qué está compuesto y cuáles son sus funciones.

Une a la placenta con el futuro niño
El cordón umbilical empieza a formarse desde el primer mes de la concepción, cuando las células que darán origen al embrión se diferencian de las que compondrán la placenta y los anexos fetales, es decir, el saco amniótico y el cordón umbilical.

El cordón está compuesto del mismo tipo de células que dan origen al amnios, la membrana más interna del saco amniótico, y está unido a la placenta (normalmente por la parte central) por uno de los extremos y al abdomen del pequeño por el otro.

El interior del cordón umbilical está formado por tres vasos sanguíneos: una vena y dos arterias. La primera transporta al feto oxígeno y nutrientes (azúcar, vitaminas, sales minerales) que proceden de la sangre materna. Las arterias, por su parte, transportan las sustancias de desecho metabólicas (por ejemplo, el anhídrido carbónico y la urea) a la placenta, que las vaciará de nuevo en el torrente sanguíneo materno.

Estos tres vasos están cubiertos por una materia gelatinosa, denominada gelatina de Wharton, cuya función es exclusivamente de sostén. Se trata de una materia que no se encuentra en ninguna otra parte del organismo, es muy resistente (¡llega a soportar una tracción de hasta 6 kilos!) y es elástica, para permitirle al feto moverse ágilmente. Dadas estas características, es muy difícil que el cordón se rompa, ya que, de lo contrario, el transporte de sangre de la mamá al niño y del niño a la mamá estaría en grave peligro.

Termina de formarse en el segundo mes
Al principio, el cordón umbilical es un conjunto de células no vascularizadas, es decir, que carecen de vasos sanguíneos. De hecho, el embrión se alimenta a través de un intercambio de líquidos (la nutrición deriva de la célula huevo). Aproximadamente cinco semanas después de la última menstruación (tres desde la concepción), el corazón del pequeño empieza a latir, por lo que necesita ser oxigenado. Ha llegado el momento en el que la sangre debe empezar a circular, por lo que las células que formarán el cordón umbilical empiezan a vascularizarse.

El cordón se desarrolla al mismo tiempo que la placenta. Los capilares de ésta última serán los que, al unirse, formarán los tres vasos sanguíneos del cordón umbilical. El sistema se completa en el segundo mes, pero continuará creciendo durante el embarazo.

El intercambio entre la mamá y el bebé
La sangre del feto, que es transportada por el cordón umbilical, desemboca en las vellosidades coriales, pequeños filamentos que permiten el intercambio entre madre e hijo. Estos intercambios se producen en la "parte materna" de la placenta, es decir la parte que se adhiere al útero y que está compuesta por una especie de 15 a 35 troncos gruesos, los cotiledones, que se ramifican cada vez más hasta formar una malla de pequeños filamentos (precisamente, las vellosidades coriales).

Estos filamentos se adhieren a la pared del útero creando unos espacios que forman una especie de laguna. Aquí viene a parar la sangre materna que, al hacer más lenta su circulación, asegura los intercambios con cada filamento. De esta manera, la sangre fetal se limpia y se enriquece de nuevas sustancias y de oxígeno, que entran en contacto con el feto directamente a través del cordón umbilical.

Las sustancias nocivas no pueden pasar
La sangre de la mamá y la del niño nunca se mezclan, porque están separadas por unas delgadas paredes de vellosidades. A medida que avanza el embarazo y que las necesidades del pequeño aumentan, esta pared se hace cada vez más delgada para facilitar los intercambios.

El que la sangre materna y la fetal estén separadas es muy importante, puesto que de esta manera no todo lo que se encuentra circulando por la sangre de la futura mamá se transmite al niño. De hecho, las separa la barrera placentaria, que elimina algunos elementos (como, por ejemplo, algunos medicamentos o agentes agresivos) y, en cambio, deja pasar otros.

Al momento del nacimiento deja de funcionar
La función del cordón umbilical finaliza con el nacimiento, cuando se rompen los vínculos entre la circulación materna y la del recién nacido que, desde la primera vez que respira, es capaz de obtener por sí mismo el oxígeno necesario sin más ayuda de la placenta ni del cordón umbilical.

Cuando el bebé respira, el cordón detiene su actividad. Pasa de estar lleno de sangre a volverse blanco y fláccido, y se corta a unos dos centímetros del abdomen, después de atarse o de cerrarse con una pinza.

Durante unos días, este pequeño pedazo de cordón permanecerá en el abdomen del bebé y la mamá deberá curarlo hasta que se seque y se desprenda espontáneamente.

Hay un problema si es...

  • Demasiado corto (alrededor de 25 centímetros). El problema se produciría en el momento del nacimiento, ya que el cordón podría dificultar el descenso por el canal del parto y quedar estirado. Esto provocaría el sufrimiento del pequeño, al que no le llegaría el alimento adecuado.
En ese momento, el médico decide si es necesario intervenir con una cesárea.
  • La presencia de un nudo provocado por los movimientos del pequeño (sobre todo si el cordón es muy largo). Durante el parto, el nudo podría apretarse y obstaculizar el flujo sanguíneo que llega al feto. Si se da el caso y el bebé sufre, el médico valora si debe acelerar el parto o recurrir a una cesárea. Sin embargo, muchas veces estos nudos no crean problemas.
  • Un cordón muy largo (más de 60 centímetros) puede llegar a enrollarse alrededor del cuerpo o del cuello del bebé. En estos casos el cordón podría comprimirse y no brindar el alimento necesario al pequeño. En cualquier caso, durante el parto el médico decidirá cómo debe proceder.

El cordón mide unos 17 centímetros en el cuarto mes de embarazo, 34 en el sexto y 50 en el momento del nacimiento (pero puede llegar a alcanzar hasta un metro de longitud) y su diámetro es de 1.5 a 2 centímetros

Venas y arterias
El nombre de vena o arteria no deriva de la función, sino de la dirección hacia la que el vaso sanguíneo se dirige. Se denominan arterias los vasos que van del corazón a la "periferia", y venas las que vuelven al corazón. En el feto, los vasos que van del corazón a la placenta, las arterias umbilicales, son los que transportan las sustancias de desecho que se tienen que depurar, mientras que la que vuelve al corazón, la vena umbilical, transporta la sangre oxigenada.

Ritos y símbolos
En las sociedades primitivas, los órganos eliminados durante el parto, como el cordón, la placenta y las membranas amnióticas, no se tiraban. La placenta se escondía o se enterraba para hacer fértil la tierra, y el cordón se secaba y se conservaba cuidadosamente como amuleto. Esta tradición sigue vigente en algunos paises musulmanes, donde cada niño conserva un trozo de su cordón envuelto en una gasa y lo lleva consigo en los momentos difíciles.

Un don precioso
La sangre que contiene el cordón umbilical y la placenta es rica en células muy valiosas, denominadas células estaminales hemopoyéticas, presentes también en la médula ósea. La función de estas células es formar los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. En algunas enfermedades graves, como la leucemia, su trasplante puede resultar muy útil para restablecer el funcionamiento de la médula ósea.

De aquí parte la idea de utilizar el cordón umbilical, que normalmente se tira después del parto, para recoger y donar la sangre placentaria. Este tipo de donación se practica en ciertos paises Europeos.

En algunos paises la mamá suele donar el cordón umbilical, rico en células valiosas.


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