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Mujeres  

¿Comer por dos o comer para dos?


Las necesidades nutricionales de la mujer varían durante su vida. El embarazo y la lactancia afectan las necesidades nutricionales de la mujer.

Los antojos.

Durante el embarazo, las mujeres con frecuencia experimentan los llamados "antojos",es decir, el deseo de comer algún alimento o tipo de comida en especial. Estos cambios de gustos pueden estar, en ocasiones, relacionados con verdaderas necesidades nutricionales.
En parte, los "antojos" pueden deberse a necesidades nutricionales del feto, pero tambén a otras manifestaciones de cambios fisiológicos que afectan el metabolismo de los nutrientes en la madre. Estos cambios aseguran el desarrollo normal del bebé y las demandas de la lactancia o amamantamiento.

¿Cómo recibe un bebé los nutrientes que necesita para crecer?

En el pasado se creía que el bebé era una especie de parásito que tomaba los nutrientes que necesitaba de la madre. Sin embargo, hoy sabemos que el bebé se ve afectado en mayor medida que la madre, si ella sufre de desnutrición y que existe una relación directa entre el aumento de peso de la madre y el crecimiento y desarrollo del bebé.

El feto obtiene los nutrimentos que necesita de:

  • los alimentos que consume la madre en su dieta.
  • las reservas nutricionales almacenadas en los huesos y tejidos maternos y
  • la síntesis de algunos de ellos en la placenta.

La placenta facilita el transporte de nutrientes , hormonas y otras sustancias de la madre al feto.

¿Cuáles son las demandas nutricionales específicas de una mujer embarazada?

Durante el embarazo una mujer necesita Más hierro, por las demandas del feto, pero también debido al aumento del volumen de sangre de la madre que alcanza un 30%. Es por esto que muchos médicos ginecobstetras recomiendan un suplemento de hierro (de 30 a 60mg diarios durante la gestación). El resultado de la deficiencia de hierro es la anemia.

Se dice que el antojo (conocido también como pica), que experimentan algunas mujeres de comer ciertos productos sin valor alimenticio como yeso, gis, barro, almidón o hielo, están relacionados con la deficiencia de hierro.

Algunas fuentes naturales de hierro son:

  • Carnes rojas, especialmente hígado y vísceras
  • Yema de huevo
  • Vegetales
Acido Fólico, la cantidad que requiere una mujer embarazada es el doble que el requerimiento de una mujer no gestante. Alimentos que contienen ácido fólico:
  • Vegetales de hojas verde obscuro
  • Frutas Cítricas
  • Hígado y vísceras
Vitaminas B-6 y B-12 que pueden obtenerse en:
  • Granos de trigo integral
  • Leche,
  • Yema de huevo
  • Vísceras

Debido a que estos nutrientes se encuentran sólo en éstos alimentos, las mujeres vegetarianas que no consumen huevos ni productos lácteos deben consultar con su médico acerca de sus necesidades de estas vitaminas.

¡Cuidado! Es importante consultar al médico antes de tomar suplementos vitamínicos, al igual que cualquier medicamento durante el embarazo. Al igual que la falta de vitaminas, el exceso puede causar problemas de salud. Calcio. Una mujer embarazada necesita aproximadamente 400 miligramos extra diariamente, es decir, alrededor del doble que una mujer adulta no gestante. Casi todo el calcio extra va a la formación de huesos del bebé. Cuando la madre no consume suficiente calcio, el bebé lo obtiene de los huesos de la madre pudiendo causar fragilidad a su esqueleto.

Las necesidades de calcio pueden cubrirse consumiendo:

  • Productos derivados de la leche, hasta 3 porciones por día (1,200 mg diarios)
  • Existen alternativas de leche baja en lactosa para mujeres que padecen intolerancia a la lactosa.
  • Proteínas

Al igual que las calorías extras en su dieta, la mujer embarazada necesita proteínas de alta calidad diariamente contenidas en:

  • 2 huevos
  • 2 onzas de queso
  • 4 onzas de carne, pollo o pescado (1 ración)
  • Sodio

El embarazo es un proceso natural y la mayoría de los cambios en la mujer ocurren sin efectos dañinos para ella o su bebé. Anteriormente se manejaba el concepto de que el consumo excesivo de sal, producía la retención de líquidos, lo que propició que se prescribieran dietas bajas en sal o prácticamente sin ella. Recientemente se ha reconocido que durante el embarazo el organismo necesita más sodio (contenido principalmente en la sal de mesa), pero es importante ajustar de acuerdo con su médico las necesidades del mismo.

Alimentos con alto contenido de sal:

  • Embutidos como jamón, chorizo, salchichas, etc.
  • Algunos quesos
  • Atún en lata
  • Alimentos enlatados o envasados que contienen conservadores
  • Papas fritas, cacahuates y otras botanas
  • Azúcar

El consumo de azúcar también puede ser un motivo de preocupación por quienes tienden tendencia a la diabetes o en quienes esta enfermedad se inicia o manifiesta durante el embarazo. Estas mujeres necesitan una supervisión médica constante para mantener sus niveles de azúcar dentro de los rangos normales, puesto que los niveles excesivos de azúcar en la sangre pueden afectar el crecimiento del bebé, provocando bebés demasiado grandes o sobredesarrollados con problemas en el metabolismo del azúcar. Las mujeres diabéticas también pueden presentar pérdidas anormales de otros nutriente.

El peso ideal durante el embarazo

Las opiniones de los expertos han cambiado acerca de cuál es el aumento ideal de peso durante el embarazo. Anteriormente se limitaba entre 7 y 9 Kilogramos. Se relacionaba el aumento de peso mayor a esta cifra a varios problemas, entre ellos, uno de los más graves, la toxemia del embarazo (también conocida como preeclamsia o hipertensión inducida por el embarazo). Esta complicación del embarazo que se presenta en algunas mujeres después de la semana 20 de gestación que se caracteriza por elevación de la presión arterial, retención de líquidos (edema) y excreción de proteínas en la orina, en realidad tiene un origen todavía no claro. Pero la mayoría de los expertos están de acuerdo en que el aumento de peso no causa este problema.

En realidad,se ha observado que puede ser más dañino para el bebé el restringir el aumento de peso, puesto que la madre puede no estar ingiriendo suficientes proteínas, vitaminas y minerales, para nutrir adecuadamente a su bebé.

Una dieta demasiado baja en calorías provoca que la madre queme grasas acumuladas produciendo unas substancias llamadas ketonas. Estas sustancias acumuladas en la sangre pueden causar problemas neurológicos en el feto.

Por eso, se recomienda actualmente un aumento de peso total alrededor de 12 a 15 kilogramos (25 a 30 libras), con un aumento gradual durante los tres trimestres de embarazo y especialmente en el último.

Para conservar su salud y tener un bebé sano, visite a su médico regularmente durante su embarazo y discuta con él sus necesidades nutricionales específicas, de acuerdo con la edad gestacional del bebé.

Autora:
Dra. Maricarmen Juárez
Educadora Perinatal



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