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Piojos: comezón en la cabeza

Es común que un niño en edad escolar se contagie de piojos. No hay que avergonzarse, sino tomar medidas rápidas y eficaces para combatirlos. Los piojos, que han provocado brotes epidémicos por varias décadas, son insectos pequeños, de 2 ó 3 milímetros, negros e incapaces de volar o saltar, contrario a lo que mucha gente piensa.

A los piojos se les conoce también por el nombre latino de pediculus humanis capitis, y es un parásito del ser humano que se alimenta a través de la sangre que ingiere en sus picaduras. ?stos necesitan el calor y la humedad que le proporciona el cuero cabelludo de la persona (huésped) a la que han invadido para sobrevivir.

¿Cómo se contagian?

Su transmisión se realiza rápidamente cuando una persona tiene contacto con el cabello de alguien con piojos. O bien, cuando se comparten sombreros, peines, cepillos, audífonos o almohadas. Aun cuando la gente se bañe y se lave la cabeza con frecuencia, es susceptible al contagio.

Los piojos viven aproximadamente tres semanas. Las hembras ponen alrededor de 10 huevos al día, las conocidas liendres. ?stas tardan aproximadamente una semana en madurar y convertirse en una nueva población de piojos. Para alimentarse pican en el cuero cabelludo e inyectan una sustancia que contiene su saliva, lo que les facilita la succión de sangre. Las liendres son blancas y se adhieren firmemente al pelo; a diferencia de la caspa éstas no se desprenden al sacudir la cabeza.

Síntomas

La picazón es el principal síntoma, la persona se puede quejar que le pica la nuca o detrás de las orejas. El parásito al perforar la piel deposita en ella sustancias irritantes que son la causa de la intensa y continua picazón.

El persistente rascado puede producir lesiones en el cuero cabelludo que pueden infectarse; en muchos casos, esto suele ser el motivo de acudir con el médico. En otros casos, se produce eccema del cuero cabelludo o una reacción alérgica en la nuca, por supuesto que cuando se llega a estos extremos es que el problema no se atacó de inmediato.

El cabello reseco y con pérdida de brillo debe alertar a los padres sobre la posibilidad de que su hijo tenga piojos.

Tratamiento

Si ya se detectó la presencia de piojos o liendres, es momento de actuar. Lo más importante es que se emplee un tratamiento adecuado y la dosis suficiente de paciencia para conseguir despoblar el cabello de piojos y liendres en su totalidad, ya que con esto el problema puede quedar resuelto de forma definitiva.

Existen múltiples productos farmacéuticos para su eliminación, sin embargo, la resistencia del parásito a estos artículos es cada vez mayor. Por este motivo es importante consultar al médico, quien recomendará qué productos utilizar y su forma de aplicación.

Es importante mencionar que para evitar el contagio a los demás miembros de la familia, durante y después del tratamiento, se deben desinfectar todos lo objetos que hayan estado en contacto con los parásitos: funda de almohadas, sábanas, toallas y gorras, por ejemplo.

Mejor prevenir

  • No utilizar peines, cepillos, gorras y otros artículos para el cabello de personas infectadas.
  • No ponerse en contacto (cabeza a cabeza) con otras personas. El parásito no vuela (no tiene alas) ni salta, por lo que el contagio se produce por contacto directo.
  • El tratamiento debe extenderse a todos los convivientes y contactos sean o no familiares.
  • Revisar cuidadosamente el cuero cabelludo de los niños por lo menos una vez a la semana.
  • Mantener una adecuada higiene personal. Lavar el cabello diariamente y, en la medida de lo posible, aplicar un suavizante (los piojos se mueven menos en estas condiciones).

Los expertos mencionan que no es conveniente aplicar ningún tipo shampoo o colonia antipiojos a niños que no lo requieran, ya que esto puede provocar que al momento de presentarse una infestación los piojos sean resistentes a estos artículos y problema se intensifique.

En el colegio

El ámbito escolar es donde más se disemina esta enfermedad, por este motivo es importante avisar cuando algún pequeño esté infectado y así evitar que sus demás compañeros se contagien. La única forma de controlar una epidemia se logra con la colaboración de los adultos.

Cuando exista una alerta de infestación en el colegio, hay que estar muy atentos. Se debe revisar con esmero y buena luz la cabeza de los niños ante la mínima señal de comezón. Una de las técnicas más eficaces para localizar piojos o liendres, es realizando una inspección del cabello por mechones, después del lavado y peinado. Si se detecta la presencia de estos parásitos, hay que acudir al médico y someterse a tratamiento inmediato.

Por último, hay que recordar que no se debe sentir vergüenza por tener piojos, que cualquier persona se puede infectar. No son muestra de gente no aseada. Asimismo, resaltar que un diagnóstico precoz ayudará a interrumpir el ciclo vital de estos parásitos y evitará que otros niños y/o familiares sean infestados.


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