Cuidado con la automedicación

Las decisiones acerca del cuidado de la salud se toman en gran medida en el ámbito del hogar, esto no significa que podamos hacer uso de cualquier medicamento sin consultar antes al médico.

Automedicarse es la costumbre de administrar medicamentos sin el control adecuado, por cuenta propia o por consejo de personas que no tienen conocimientos respecto al uso de éstos. Es un hábito muy frecuente en nuestra sociedad, pero que puede resultar sumamente peligroso.

Existen muchos medicamentos que se venden en las farmacias o supermercados sin receta médica y esto fomenta que muchas personas hagan uso de ellos sin reflexionar sobre los efectos secundarios que pueden provocar.

Los medicamentos que con más frecuencia se utilizan sin control son:

El hábito de la automedicación se inicia desde la infancia, ya que los padres de familia suelen guiarse por consejos o sugerencias de familiares que pasaron por una situación similar y dan a sus hijos medicamentos probados por otros. Sin embargo, esto puede complicar el diagnóstico al médico y por consiguiente el tratamiento.

Existen en el mercado una serie de medicamentos que están considerados como "inofensivos", pero su consumo indiscriminado puede resultar fatal.

Por ejemplo, el ácido acetil salicílico, de uso común, tiene la capacidad de disminuir la temperatura del cuerpo (antitérmico), la de combatir el dolor (analgésico), y la inflamación (antiinflamatorio), así como de disminuir la coagulación de la sangre (anticoagulante), siempre y cuando se tome en dosis adecuadas.

Sin embargo, si se consume irracionalmente, afecta directamente al aparato digestivo, puede provocar hemorragias en la porción superior del mismo, es decir, pérdida de sangre a nivel del esófago, estómago o duodeno.

En especial, las personas que sufran de algún tipo de padecimiento o condición como: presión arterial alta o baja, estado de embarazo, deficiencias cardíacas, padecimientos crónicos como diabetes, hemofilia o cualquier otra, deben evitar la automedicación, ya que puede alterar la reacción que se tenga al tomar el medicamento y complicar los síntomas.

Recomendaciones

Si va a utilizar algún medicamento, tome en cuenta lo siguiente:

  • No lo tome por consejo de otra persona que no sea su médico.
  • Siga las instrucciones al pie de la letra (del farmacéutico o del instructivo).
  • Infórmese sobre los beneficios y efectos secundarios del medicamento antes de tomarlo.
  • Tome la dosis mínima indicada.
  • Siempre guarde los medicamentos en su empaque original, bien cerrado y fuera del alcance de los niños.
  • Trate de no decirle a sus hijos que la medicina "sabe a dulce".
  • Tenga un manual de medicamentos en su casa.
  • Verifique la fecha de caducidad.

Muy pocas veces se miden las consecuencias de la automedicación y el remedio puede resultar peor que la enfermedad.

Errores comunes

Es muy importante NO cometer los siguientes errores:

  • Tomar un antibiótico que fue recetado en otra oportunidad, ya que no necesariamente corresponde al problema actual.
  • Asociar varios medicamentos (existen combinaciones peligrosas, como la aspirina y los anticoagulantes; los somníferos que contrarrestan el efecto de la píldora anticonceptiva, etc.).
  • Aumentar la dosis sin la aprobación del médico.
  • Suspender la dosis por cuenta propia.
  • Automedicarse con fármacos que sólo son de prescripción médica.

Cuando un paciente toma cualquier medicamento por su cuenta, y luego acude con su médico, debe de informarle qué tipo de medicinas ingirió, ya que pueden cambiar los síntomas de la enfermedad y por lo tanto, prolongar el tratamiento.

Combinaciones Peligrosas

La combinación de estas sustancias se debe de evitar en defensa de su salud:

  • Antiácidos.- No deben tomarlos quienes estén sometidos a tratamientos por hipertensión arterial, o toman medicamentos para el corazón, ya que el antiácido cubre la mucosa del estómago e impide que se absorba el otro medicamento.
  • Anticonceptivos.- No se debe fumar, ya que puede acarrear serios problemas vasculares. Además la ingesta de algunos antibióticos disminuye la acción del anticonceptivo.
  • Tranquilizantes e Hipnóticos.- El tratamiento debe ser interrumpido al cabo de tres o cuatro semanas, no debe consumirse de por vida. Además es necesario que los prescriba un médico debido a los efectos secundarios que pueden generar: confusión mental, rendimiento psicomotor disminuído, pérdida de la noción de distancia al manejar un auto, y mareos. Tampoco es recomendable que se consuman durante el embarazo, ya que contienen sustancias que pueden provocar serios problemas en el feto.
  • Analgésicos.- Si se toman con irresponsabilidad, pueden traer problemas de la médula espinal, daños en el hígado y anemia.
  • Medicamentos para úlceras y gastritis.- Muchos de estos medicamentos contienen cimetidina y ranitidina, dos sustancias que combinadas con ácido acetil salicílico incrementan su efecto, por lo que, aunque tome las dosis indicadas por el médico, puede padecer algunos síntomas de una sobredosis de ácido acetil salicílico.
  • Gotas Nasales.- En los niños pueden traer consecuencias no deseadas, pues producen vasoconstricción y en los adultos provocan hipertensión (utilizadas con exceso).
  • Antibióticos.- No deben tomarse con alcohol porque reduce su efecto.
  • Fricciones con alcanfor o mentol.- No se deben usar cremas que contengan estas sustancias para friccionar a los niños cuando tienen gripe o catarro, ya que puede provocar un laringoespasmo bronquial.

Consecuencias de la automedicación

La automedicación puede ocasionar algunos trastornos, como:

  • Reacciones alérgicas
  • Gastritis
  • Infecciones crónicas
  • Complicaciones cardiovasculares
  • Intoxicación
  • Sobredosis
  • Dependencia química
  • Convulsiones
  • Irritabilidad
  • Muerte

La automedicación puede causar daños irreversibles en la salud, por lo que no es recomendable su práctica. Consulte a su médico para evitar situaciones graves o incluso fatales.


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