Propósitos de salud

La perspectiva de comenzar otro año con el pie derecho es un buen estímulo para evaluar nuestra condición física y tomar las resoluciones necesarias para mejorarla o mantenerla en óptimas condiciones si hasta el momento lo hemos logrado. De acuerdo con los especialistas, es importante tomar en consideración los siguiente puntos:

1. Mantener un peso corporal saludable

La acumulación de grasa en los tejidos, manifestada como aumento de peso corporal, puede afectar física y psicológicamente a la persona. Cuando el aumento se encuentra en el rango de 10 a 20% se considera obesidad inicial. Un aumento de peso entre 20 y 40% superior al peso ideal se considera obesidad intermedia y por encima del 40% es obesidad franca.

Los resultados de las investigaciones señalan que el peso excesivo es factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus y otros trastornos respiratorios y circulatorios. Algunos especialistas señalan que basta un aumento de 5 kilos de peso para reducir 8% el tiempo de vida esperado.

2. Conservar una dieta balanceada

La alimentación es fundamental para mantener una vida sana y evitar complicaciones futuras. Es recomendable una dieta balanceada que incluya diariamente alimentos de los diferentes grupos: cereales, leguminosas, alimentos de origen animal, frutas y verduras; y en menores proporciones grasas y azúcares.

Las verduras son los alimentos más importantes de la dieta por su gran riqueza nutritiva, la mitad deben consumirse cocinadas y la otra mitad crudas, variándolas según el color.

Las frutas deben ingerirse crudas, pero bien lavadas. La mayoría son ricas en: vitaminas, hierro, minerales, fibra y antioxidantes. La fibra que contienen brinda una sensación de saciedad, lo cual ayuda a no comer en exceso.

El grupo de los cereales y las leguminosas además de tener un alto valor proteínico, proporcionan vitaminas y minerales, y aportan una gran cantidad de fibra que ayuda al control del colesterol circulante, disminuye la frecuencia de cáncer y de los pólipos del colon.

Los productos de origen animal aportan una alta concentración energética y proteínas de excelente calidad, pero se deben consumir en poca cantidad pues tienen grasas saturadas que son perjudiciales.

Las grasas favorecen la absorción de vitaminas solubles en grasa como la A, D, E y K, además de dar buen sabor a los platillos. Los aceites de grasas monoinsaturadas como de canola, oliva y ajonjolí son los más recomendables para cocinar, posteriormente siguen los aceites de grasas poliinsaturadas como los de maíz, cártamo y girasol. Deben limitarse las grasas saturadas como la mantequilla, sebo, manteca y aceite de coco.

3. Mantener en un nivel adecuado la presión arterial

Cuando se toma la presión arterial se registran dos valores, el más elevado se produce cuando el corazón se contrae (sístole); el más bajo corresponde a la relajación entre un latido y otro (diástole). Se transcribe como la presión sistólica seguida de una barra y, enseguida, la presión diastólica; por ejemplo: 120/80 mm HG (milímetros de mercurio).

En la hipertensión, generalmente, tanto la presión sistólica como la diastólica son elevadas. La presión se considera normal cuando la lectura es inferior a 120/80; presión arterial elevada normal: 130/85; hipertensión leve por encima de 140/90; hipertensión moderada 160/100; hipertensión grave 180/110 y muy grave igual o superior a 210/120.

La hipertensión arterial causa muchas complicaciones cardiovasculares, se le llama el enemigo silencioso porque en etapas iniciales no presenta síntomas o las produce hasta que lesiona algún órgano vital como el corazón, los riñones, el cerebro, entre otros, por ello es importante medirla periódicamente.

Si bien, principalmente es una enfermedad de adultos conviene recordar que también afecta a niños y adolescentes.

4. Revisar periódicamente los niveles de glucosa en sangre

Un valor anormalmente elevado de azúcar en sangre es, generalmente, signo de diabetes mellitus. La diabetes mellitus es la tercera causa de muerte en nuestro país.

Las concentraciones de azúcar (glucosa) en sangre varían durante el día. Se considera una medida normal entre 70 y 110 miligramos por decilitro de sangre por la mañana después de una noche de ayuno normal.

Este nivel aumenta después de cada comida. Dos horas después de la ingestión de alimentos o líquidos que contengan azúcar u otros hidratos de carbono el nivel aceptable se sitúa por debajo de 120 ó 140 mg/dl.

La insulina, una hormona producida por el páncreas, es la principal sustancia responsable del mantenimiento de los valores adecuados de azúcar en sangre. La diabetes se manifiesta cuando el cuerpo no produce la cantidad suficiente de insulina para que los valores sanguíneos de azúcar se mantengan normales, o cuando las células no responden adecuadamente a la insulina.

Una prueba de glucosa periódica es una gran ayuda para conocer la concentración de glucosa y vigilarla.

5. Vigilar los niveles de colesterol en sangre

El colesterol es un lípido, es decir, una sustancia grasa que se encuentra en todos los tejidos del cuerpo humano. Es parte de la estructura celular y esencial para el funcionamiento normal de nuestro organismo.

Para poder llegar a todas las células del cuerpo, las moléculas de colesterol se transportan por el flujo sanguíneo adheridas a proteínas llamadas lipoproteínas. Existen 2 clases de colesterol: el colesterol sérico o suero sanguíneo y el dietético que se consume a través de la alimentación.

Si una persona consume grandes cantidades de alimentos ricos en colesterol, el hígado disminuye la producción sin suspenderla por completo, lo que origina altos niveles de colesterol sérico. También hay personas que por naturaleza producen un exceso de colesterol en su organismo, aunque lo limiten en su dieta.

La dieta con alimentos ricos en colesterol, por lo general, produce un aumento de colesterol en la sangre, éste y otras grasas se agrupan formando una placa que al depositarse estrecha las paredes de los vasos y dificulta el paso de la sangre, lo cual reduce el abastecimiento al corazón y al cerebro y ello aumenta el riesgo de muerte prematura por ataque al corazón o por una embolia cerebral.

6. Practicar ejercicio físico

Múltiples son los beneficios del ejercicio físico vigoroso. Algunos estudios indican que el ejercicio constante contribuye a una mayor producción y liberación de endorfinas, lo cual da como resultado una sensación general de euforia y bienestar.

Además, mejora las condiciones del corazón, elimina la tensión y la depresión, ayuda a quemar la grasa acumulada reduciendo las medidas, reafirmando los músculos y moldeando el cuerpo.

El principal propósito del ejercicio es la adaptación física, lo que significa que ayuda a que el corazón y los pulmones funcionen eficientemente, se tenga mayor fuerza muscular, flexibilidad, agilidad, coordinación y reserva de energía.

Los ejercicios aeróbicos (natación, danza aeróbica, correr o atletismo) dan tono al cuerpo y dan fuerza a los músculos y corazón.

Antes de iniciar un programa de ejercicio es necesario una revisión médica sobre todo si no se ha realizado ejercicio en mucho tiempo o es la primera vez que se hará.

7. Evitar el cigarro

El tabaquismo es factor de riesgo para múltiples enfermedades, incluidas aquellas que son mayor causa de muerte: cardiovasculares, diabetes y cáncer. El tabaquismo es la adicción con mayor mortalidad en el mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) le adjudica 3 millones de muertes anuales.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud (SSA), en México hay 14 millones de personas fumadoras mayores a los 12 años de edad lo que representa el 25% de la población urbana, de éstos, casi 10 millones son hombres (69%) y más de 4 millones mujeres (31%), además considera que hay 18 millones más que están expuestas al humo del cigarro.

La gente que fuma reduce su promedio de vida entre 5 a 8 años, aunque depende de la cantidad de cigarros que consuma; por ejemplo, un hombre de 35 años que fuma dos cajetillas de cigarros diarios, tiene un pronóstico de vida de 8 a 9 años menos que el de un no fumador de la misma edad.

8. Disminuir el consumo de alcohol

El alcohol es una droga potente que actúa sobre el cerebro. Su abuso puede producir dependencia o adicción tanto física como psicológica. En nuestro país es muy común su consumo y no se le considera como una droga dañina debido a que es socialmente aceptada.

Su ingesta se asocia a problemas digestivos como: gastritis, cirrosis, úlcera duodenal, hepatitis; problemas emocionales como: depresión, pérdida de memoria, insomnio, irritabilidad, agresividad, alucinaciones, impotencia, deficiencia vitamínica, entre otros.

9. Reducir el estrés

Identifique esas cosas que le molestan y que incrementan la tensión, y trate de resolverlas de algún modo. Esto puede incluir simplificar su vida, establecer prioridades y atenerse a ellas. Aparte cierto tiempo para usted mismo, para la gente y las actividades que hacen su vida más agradable.

Elija vivir una vida saludable haciendo pequeños cambios en su dieta que logren un impacto en su salud, por ejemplo: descartar calorías de escaso valor nutricional como dulces, postres, pasteles, refrescos, helados, golosinas, fritos industriales y mermeladas.

10. Acudir a una revisión médica periódica

Reserve tiempo para acudir a su médico para que le indique cuáles análisis debería practicarse según su edad, historial médico y antecedentes familiares y, de este modo, conocer el estado que guarda su salud. Algunos de los estudios y exámenes que se practican en las clínicas de diagnóstico de los Hospitales Angeles son: estudios de Laboratorio, de rayos X, fisiología pulmonar, fisiología cardiovascular, proctosigmoidoscopía, exámenes odontológicos y oftalmológicos, así como estudios de ultrasonido, mastografía y papanicolaou en mujeres.

11. Visitar al dentista cada 6 meses

La boca es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano y entre sus funciones está la comunicación (hablar) y la alimentación (comer, cortar y masticar alimentos), que resultan básicas para el individuo, cuando se afecta su salud se provoca un desequilibrio físico y social.
Un cepillado adecuado ayudará a evitar la caries dental y la periodontitis (enfermedad de las encías) que son los problemas más comunes que afectan la boca.


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