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Morderse las uñas, terrores nocturnos, dolores de estómago: síntomas de Ansiedad Infantil


Considerado un conflicto, pero no una psicopatología, la ansiedad infantil suele presentarse entre niños de 3 ó 3 años y medio de edad, hasta de 6 ó 6 años y medio y manifestarse de tal modo que le cause sufrimiento y problemas de adaptación. Para hablar de la ansiedad infantil, se entrevistó al doctor Juan Pablo Jones, psicoterapeuta egresado de la Sorbona de París y miembro de la Sociedad Médica del Hospital Angeles Lomas.

¿Doctor Jones, cómo se manifiesta la ansiedad en los niños?

Tiene varias formas de expresión en distintas áreas.

Clínica:

  • Morderse las uñas
  • Enuresis nocturna
  • Dolores de estómago sin justificación orgánica
  • Migrañas
  • Terrores nocturnos
  • Pesadillas

Académica:

  • Problemas de aprendizaje
  • Trastornos de atención (no déficit)

Social:

  • Problemas conductuales
  • Agresividad
  • Inhibición

Familiar:

  • Rebeldía/desobediencia
  • Enojo

Estas son las formas más comunes en que el niño llama la atención, pues no tiene la capacidad del adulto de expresar sus emociones o sentimientos y decir: "estoy enojado o triste, por esto".

¿Cuál es la causa de la ansiedad?

Es común pensar que los niños, cuando están bien alimentados y cuidados, no tienen conflictos, pero si los tienen y provienen de un imaginario. La función del conflicto, en este caso la ansiedad, consiste en actuar como un motor para que el niño lo resuelva, lo supere y pase a la siguiente etapa de crecimiento o desarrollo emocional. Este periodo se cierra después de los 6 años de edad.

¿Cuándo se presenta la ansiedad infantil?

En términos generales la ansiedad fluctúa entre los 3 y 3 años y medio de edad, hasta los 6 y 6 años y medio. En la consulta privada, 90% de los niños que la presenta, requieren ayuda, el resto la resuelve por sí mismos.

¿Cómo se genera la ansiedad en este periodo?

La ansiedad aparece en los niños como angustia, no del todo perceptible, de que va tener un castigo imaginario, debido a su deseo de obtener la máxima gratificación o atención del padre o de la madre; pues para obtener esa atención o gratificación necesita excluir al otro padre. En general, los niños van a desear excluir al papá, y las niñas van a querer dejar de lado a la mamá. Sin embargo, el niño o niña adora a ambos y su deseo de excluir a uno u otro le causa culpa y ésta le genera ansiedad.
Esa culpa interna le va a provocar castigos imaginarios, a nivel subconsciente, manifestados, en ocasiones, mediante figuras amenazantes como brujas o monstruos.

¿Cuál es el tratamiento a seguir?

En psicoterapia lo importante es darle un sentido a esa emoción y hacer comprender al niño qué le sucede, pues para él no está del todo claro la razón de sentirse angustiado. Durante la terapia lo ayudamos a entender, por ejemplo, lo que hay detrás de su miedo a la oscuridad, de las figuras amenazantes humanas o imaginarias (fantasmas, brujas o monstruos), lo que representan y cuál es su función. A esta técnica se denomina elaborar y ayuda a que en su momento el niño comprenda el suceso, lo afronte y, progresivamente, lo supere.

Lo primordial, repito, es resolver el núcleo de la ansiedad y no limitarnos a las manifestaciones clínicas, de lo contrario, podría suceder que desplace el síntoma a otra área de desarrollo.

¿Puede preverse la ansiedad?

Sí, hay algunas acciones que pueden realizar los padres para minimizar el riesgo de que se presente el conflicto.

1. Evitar que después de los 2 años el niño duerma con los padres o un hermano, varios años mayor. Dormir acompañado le impide al niño desarrollar o poner en funcionamiento los mecanismos de defensa que controlan la ansiedad. Es natural que el conflicto se presente, pero también es normal que el infante aprenda a lidiar con él a través de ese mecanismo de defensa. Al permitirle dormir con los padres, se le sobreprotege, se desactiva su sistema defensivo y las probabilidades de resolver el conflicto disminuyen.

2. No permitir que el niño mayor de 2 años se bañe con los padres, especialmente el niño con la madre y la niña con el padre. La razón es que la desnudez paterna podría provocar que el niño interrogue sobre la diferencia de los sexos, y ello actuaría como un catalizador que le causaría angustia. Por otro lado, es permisible que niños pequeños de ambos sexos se bañen juntos para darles oportunidad a que planteen sus preguntas en torno a la diferencia de los sexos, siempre y cuando no sea el adulto quien lo provoque. Si los niños manifiestan su curiosidad sobre el sexo opuesto mediante juegos (el médico o la enfermera) hay que explicarles que hay otros juegos también y no regañarlos, ni culparlos, ni calificarlos de sucios.

3. Evitar las películas o programas de televisión o cualquier tipo de imágenes agresivas y violentas. Entre los 3 y 6 años el niño carece aún de la capacidad para distinguir la realidad de la fantasía y de relativizar la violencia.

¿Qué podría recomendarle a los maestros cuando un niño presenta ansiedad?

Que eviten etiquetar a los niños. Los infantes cambian de un día, una semana o un mes a otro, y el "niño travieso" es el "niño travieso por ahora" y el "niño triste" es el "niño triste por ahora". Hay que recordar que su comportamiento es abierto y se modifica si evoluciona bien.
Que no se tomen las cosas como algo personal. En ocasiones los niños sacan a relucir con el maestro sus enojos, tristezas y frustraciones, pero no significa rechazo hacia ellos, sino contra lo que representan: la autoridad.

¿Cuándo es conveniente buscar ayuda profesional?

Lo que va justificar la intervención es el sufrimiento o la presencia de una molestia aguda, su intensidad y frecuencia. Por ejemplo, si presenta enuresis a los 4 años de edad, pues no es tan grave. Pero si esa manifestación clínica lo desadapta y es probable que el niño quiera encubrirlo y eso le cause molestia, es probable que evite ir a casa de sus amiguitos o no los invite a su casa y se aísle.

Si padece terrores nocturnos o pesadillas no querrá dormir solo y esperará a que el hermano o los padres vayan a dormir para hacerlo él también. Cuando las pesadillas ocurren cada 2 ó 3 semanas, no hay que inquietarse, pero si suceden 3 ó 4 veces por semana, es conveniente consultar al especialista. Es explicable que tenga miedo después de ver una película de suspenso, pero si el temor no lo deja dormir varios días significa que su ansiedad crece descontroladamente y hay que buscar ayuda.

Por otro lado, la situación se vuelve compleja cuando el niño orina en la cama, se muerde las uñas, tiene pesadillas o terrores nocturnos y golpea a sus compañeros en la escuela, entonces existe una alta posibilidad de que no resuelva el conflicto por sí mismo.

¿Algo más que quiera agregar?

En ocasiones los padres se muestran reticentes a llevar al niño a psicoterapia, pero es más conveniente superar la ansiedad lo más pronto posible para evitar que se fije, crezca y se sume a las dificultades de la adolescencia. En esta etapa podría cobrar mayor fuerza y resultar mucho más complicado resolverla.
Proporcionar al niño la ayuda para solucionar sus problemas internos contribuirá a darle la capacidad para que él solo resuelva las dificultades externas reales.



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