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Memoria, ¿cómo mejorarla?


Casi todos en alguna ocasión hemos dicho: "tengo una pésima memoria". Si usted lo ha hecho, no se desespere. El ser humano, en realidad, tiene una memoria con mayor capacidad de la que utiliza cotidianamente, sólo hay que aprender a desarrollarla de manera adecuada para obtener magnos beneficios en nuestro ámbito laboral, académico y familiar. Parece sencillo, y en verdad lo es.

Se considera a la memoria como una función mental que se encarga de almacenar y evocar lo que se ha aprendido a lo largo de nuestra vida. Este procedimiento inicia desde la infancia y se desarrolla a través de los años, por lo que es importante que los niños aprendan que la memoria es una herramienta útil que deben entrenar para un buen aprovechamiento.

A pesar de innumerables estudios todavía se desconocen muchos aspectos y funciones del cerebro. Un fascinante misterio que todavía falta por descifrar en su totalidad. "Según las investigaciones, la memoria se ubica en el Sistema Nervioso Central y está conectada a un sinnúmero de elementos que ayudan a que las personas recuerden y conserven todo lo aprendido", indica el Dr. Antonio Navarro Peña, neurocirujano del Hospital Angeles México.

Agrega: "Existen diversos factores que pueden afectarla, tales como: estrés, depresión, falta de atención (común en niños), procesos degenerativos demenciales (Alzheimer) y el mismo envejecimiento; una manera eficaz para combatir éste último, es mantener activos todos los sentidos del organismo a lo largo de la vida, para que nuestras capacidades, en lugar de disminuir, continúen creciendo. Mientras más se utilice el cerebro (memoria), nuestro intelecto será más ágil durante la vejez".

Por alentadores que parezcan los anteriores datos, lo cierto es que a todos se nos olvidan cosas importantes (teléfonos, direcciones, rostros, fechas o citas) a cualquier edad. "En realidad, la gente no nace con buena o mala memoria, pero las personas pueden aprender a mejorarla mediante diversos métodos, como la asociación de ideas o por palabras nemotécnicas compuestas por la primera sílaba de los nombres a recordar". La memoria, al igual que otras capacidades del cuerpo, tenemos que trabajarla; el filósofo Platón decía: "Si la memoria no la usas, se muere".

Tipos de memoria

El cerebro tiene diferentes tipos de memoria. Una llamada de "corto plazo", que permite retener solamente la información durante unos segundos. La otra es la memoria a "largo plazo", la cual sirve para conservar datos durante minutos, semanas e incluso años. Las fases fundamentales de la memoria son: la codificación (fase de adquisición),  almacenamiento (fase de retención) y recuperación (fase en que traemos los recuerdos a nuestra mente).

Cuando la falta de memoria merma el desempeño de nuestras actividades diarias, se convierte en algo preocupante. "Lo primero que se debe realizar, en caso de que esto suceda, es consultar a un especialista (neurólogo) para que realice evaluaciones médicas precisas y descarte la presencia de algún problema orgánico (tumor, hemorragia, infección). Si los resultados indican que no existen dificultades físicas, entonces el paciente debe acudir a terapia con un psiquiatra o psicólogo para tratar de resolver el problema", recomienda el doctor Navarro.

Para aprender bien

Definitivamente la técnica de la repetición no es la mejor, lo importante es razonar lo que se lee. "Repetir las lecciones académicas no significa que los estudiantes vayan a recordar todo en el futuro. La realidad es que al cabo de unas horas se olvida gran parte de lo repetido, sin embargo, es posible recuperar una buena parte si se repasa al día siguiente, luego una semana después y, finalmente, al cabo de un mes. Si se pone en práctica esta técnica, será más fácil recordar todo lo que se estudie".

Es importante mencionar que la edad no es un obstáculo para mejorar la memoria. Obviamente la niñez es la etapa óptima para educar la memoria, sin embargo, las personas de 30 ó 40 años también pueden hacerlo, sólo necesitan un poco de disciplina e interés.

Hay que tomar en cuenta

En ocasiones la gente suele confundir la inteligencia con la buena memoria, se dice que un niño es muy inteligente cuando repite toda las tablas de multiplicación, no obstante, una persona puede tener buena memoria pero no significa que sea inteligente. Aunque están muy relacionadas, la memoria sirve, como se ha mencionado, para guardar datos y experiencias para recordarlas; mientras que la inteligencia es la capacidad de identificar situaciones y resolverlas. Lo ideal es que las personas cuenten con ambas.

En medio de la llamada cultura del consumo, es común que por diferentes medios aparezcan anuncios de productos para mejorar la memoria de forma mágica, pero, ¿qué tan real es esto? La automedicación con este tipo productos no es recomendable, además primero se deben analizar las alteraciones que pueden provocar al organismo y después considerarlos como el complemento de un tratamiento médico, ya que ingerirlos sin prescripción médica es un peligro para la salud. Si una persona tiene problemas de memoria, lo mejor es que acuda con un especialista.

Para mejorar la memoria:

  • Lea mucho.
  • Tome un curso para desarrollar la memoria (aprenderá algunos métodos útiles).
  • Resuelva crucigramas y acertijos.
  • Mantenga una buena alimentación, las deficiencias nutricionales pueden afectar la memoria.
  • Realice ejercicio, las tensiones pueden aquejar a la memoria.
  • Practique con frecuencia ejercicios de estimulación de memoria (recordar lo que desayunó ayer, cómo se vistió o cuál fue la última película que vio en el cine).
  • Duerma ocho horas diarias.
  • Juegue con sus hijos memorama pasatiempo de formar parajes de imágenes.



NO OLVIDE CONSULTAR A SU MÉDICO