Ablactación

El alimento más apropiado para el recién nacido es la leche materna, que en ocasiones específicas es sustituida por la leche de fórmula. Conforme el tiempo pasa y el bebé crece, la madre tiene que introducir en su dieta nuevos alimentos para acostumbrar su paladar a nuevos sabores. Este proceso se llam ablactación, para hablarnos de él , entrevistamos al pediatra Guillermo Scorza Rojas, presidente de la Sociedad Médica del Hospital Angeles de Querétaro.

Doctor Scorza, ¿cómo se define la ablactación?

Es la agregación de alimentos no lácteos a la alimentación del bebé. No se confunda con destete, éste consiste en sustituir la leche materna o de fórmula, porque ya es insuficiente para proporcionar los elementos adecuados para la nutrición.

¿A qué edad se recomienda empezar la ablactación?

Antes se hacía tempranamente, ahora con base en las investigaciones, la observación y el comportamiento clínico se ha visto que lo más idóneo es iniciarla al cuarto o quinto mes de vida en promedio. Cabe destacar que el inicio de la ablactación a esta edad no es arbitrario, ya que se toma en cuenta la madurez gastrointestinal del niño, pues una cosa es que reciba los alimentos y otra que los aproveche. Además, se considera la madurez neurológica en esta etapa de desarrollo, por lo general el niño ya es capaz de permanecer sentado (apoyado en algo), mantener la cabeza erguida y también ya tiene maduro el reflejo de la deglución.

Por otro lado, se consideraba el brote dentario como señal para empezar a darle alimentos sólidos, pero hay bebés que tienen rezago dentario, y en lugar de que los dientes aparezcan a los 5 meses, salen mucho más tarde y es inadecuado esperar hasta que suceda para iniciar la ablactación.

¿Con qué alimentos se empieza?

Depende de la experiencia cómo médico y de la escuela que uno siga. Según la escuela americana, que es la que seguimos la mayoría de los pediatras, lo recomendable es iniciar con jugos, frutas y verduras de manera paulatina. Cabe destacar que durante el primer año de vida del bebé el alimento básico es la leche y se trata de complementarla, no de sustituirla.

¿Qué cantidad se le debe dar al bebé?

Lo idóneo es empezar por unas cuantas cucharadas e ir aumentando la cantidad gradualmente hasta llegar a 2 ó 3 onzas, quizá 4, según el niño lo acepte, lo asimile y le guste. Cuando se le dan estas probaditas las tomas de leche no se modifican. Entre el quinto y sexto mes la mayoría de los niños van a dejar la dosis nocturna de leche y es capaz de dormir de manera continua 6 u 8 horas, si bien se elimina una toma, se complementa con los alimentos que ya ha consumido durante el día.

¿Cuáles jugos son apropiados?

Sugerimos de manzana y pera naturales, aunque los industrializados también son aceptables. Anteriormente se empezaba con jugo de naranja, pero los cítricos tienden a causar alergia. En ocasiones los síntomas se manifiestan los primeros días en que se empieza a dar el jugo, otras, mucho tiempo después, inclusive en la adultez, por esta razón no se recomiendan los jugos de zanahoria o jitomate.

¿Qué verduras son indicadas?


Al principio papa, chayote, calabaza y, posteriormente, zanahoria. Es recomendable ofrecer al bebé 3 ó 4 días cucharaditas de la misma verdura y observar cómo reacciona, si la tolera, le causa gases, diarrea, constipación o es de su gusto.

Posteriormente se le dan mezcladas, por ejemplo: papa y chayote, o papa y calabaza. Si la mamá observa que una le gustó mucho y otra no, que las combine, pero que utilice mayor cantidad de la que sí aceptó y en menor cantidad la que no, es importante que no deje de dársela porque el niño tiene que aprender a comerlas. Es desaconsejable mezclar 3 ó 4 porque entonces ya no tiene un sabor que identifique. La idea es que el bebé le tome el gusto a lo que come, aprenda a sentir el sabor en la lengua y paladear el alimento.

Después del sexto mes, se añaden las proteínas de origen animal. Generalmente, el pollo es el que más se presta para agregarlo a las verduras. Más adelante se le dará a probar la carne de res, con la mínima grasa posible, y después el jamón.

¿Cómo se preparan las verduras?

Deben lavarse escrupulosamente y eliminar la piel y las semillas. Si se preparan con pollo, debe quitarse la piel para no añadir grasa. Se cuecen con la menor cantidad de agua posible y sin sal, es mejor enseñarlos a probar los sabores naturales.

Mientras el niño no tenga aún cuatro piezas dentarias, los alimentos se preparan molidos, hechos papilla o macerados. Después de que han aparecido cuatro dientes, se preparan macerado grueso o picado fino.

La alimentación del niño pequeño debe reunir varias características: estar preparada higiénicamente, variada, suficiente en calidad y cantidad.

¿Los cereales son recomendables?

En promedio después de los seis meses de edad tienen un alto contenido calórico y si se dan antes se corre el riesgo de propiciar obesidad.

¿Qué hacer si el niño rechaza los alimentos?

Lo indicado es revisar cómo están preparados los alimentos y cómo se le ofrecen al bebé. Es importante sentarse frente a él, en un ambiente agradable y convencerlo de recibir el alimento. Si lo rechaza, entonces aceptar que no lo quiso y no forzarlo.
Por otro lado, la queja frecuente de las mamás es que el bebé se resiste al alimento porque lo saca, pero hay que tener presente que hasta el cuarto mes el bebé aún presenta el reflejo de ??protrusión de la lengua??, es decir, que la echa hacia delante y saca el alimento de la boca. Para evitarlo, se debe introducir la cuchara hasta la mitad de la lengua, de este modo el niño puede hacer el cuchareo con la lengua, manejar el alimento y deglutirlo.

¿Cuándo deja de ser la leche el alimento principal?

Después del año de edad aunque algunos pediatras recomiendan hasta los 2 años. Lo esencial es que el niño acepte alimentos de diferente origen para que obtenga los elementos nutritivos suficientes para su crecimiento.

¿Qué sucede si la ablactación se realiza tardíamente?

Para fines prácticos, va a ser más difícil que aprenda a comer. Entonces se vuelven niños melindrosos que rechazan los alimentos sin haberlos probado.

¿Qué hacer en ese caso?


Es necesario reeducarlo ofreciéndole alimentos variados y mucha labor de convencimiento para que el niño acepte la dieta, para ello es importante sentarse con el niño e insistir de buen modo. La hora de la comida debe ser agradable y satisfactoria, tanto física como emocionalmente. Si el niño cierra la boca y voltea la cara pues definitivamente no le gusta, entonces hay que buscar otro momento para insistir, pero no pelearse con él.

¿Algo más que desee agregar?

Pues que las mamás tomen conciencia de que la alimentación de los niños no es una competencia gastronómica. No se trata de afirmar ??mi niño ya come chiles en nogada??, sino de alimentarlo de la mejor manera. Por otro lado, no olvidar que cada niño es diferente y sigue su propio patrón de alimentación, consulte a su médico para que pueda orientarla.


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