PROCEDIMIENTOS
Síncope o desmayo

En algunas personas se pueden presentar con mucha frecuencia a lo largo de la vida. Sin embargo, el síncope o desmayo está lejos de ser un trastorno normal, por el contrario, puede ser la consecuencia de serios problemas de salud. Para conocer más acerca del tema, se entrevistó al Dr. José Luis Akaki Blancas, Médico Internista del Hospital Angeles Metropolitano.

¿Qué es el síncope?
El síncope, conocido en forma común como desmayo, es la pérdida súbita y transitoria del estado de conciencia asociado a la pérdida de fuerza muscular por disminución del flujo de sangre al cerebro. Se considera como un fenómeno común que afecta al 3% de la población general en algún momento de su vida.

¿Cuáles son las causas?
Son múltiples las causas que pueden ocasionar un síncope y varían de acuerdo a la edad del paciente. Por su origen han sido clasificados en tres grandes grupos:

  • Causa Cardiaca: Trastornos en el ritmo cardiaco; síndrome coronario agudo (angina o infarto al miocardio); problema de las válvulas del corazón; embolia pulmonar.
  • Causa no cardiaca: Elevación o disminución brusca de la presión arterial; crisis convulsivas, isquemia cerebral transitoria y migrañas
  • Causa desconocida: En un 14% de casos, actualmente no es posible detectar su origen.

¿Cuántos tipos de síncope hay?
Síncope como tal solo existe un tipo. Lo que varía es su intensidad y la causa que lo origina, lo  cual depende de la evolución del padecimiento a futuro.

¿Cuáles son los factores que influyen a padecerlo?
Pueden existir factores ambientales desencadenantes como:

  • Calor
  • Aglomeración en multitudes
  • Estar de pie durante un periodo de tiempo largo
  • Sed y hambre

Los síntomas varían de acuerdo a su origen. En la fase inicial puede haber intranquilidad, mareo, bostezos, náusea, sudación, debilidad muscular en las piernas, disminución de la agudeza visual, ver “estrellitas”, sensación de ceguera y pérdida de la audición. Finalmente se pierde el tono postural y ocurre la caída con pérdida de la conciencia. Un alto porcentaje (35%) sufre traumatismos al caer.

Algunos casos pueden presentar movimientos anormales de los músculos (brazos o piernas) sin que esto sea una convulsión. La duración es de pocos minutos (incluso hasta media hora). Lo primero en recuperarse es la audición y posteriormente todas las funciones.

¿Qué estudios se requieren para su diagnóstico?
Los estudios deben ir encaminados a detectar la causa del síncope, considerando como las más frecuentes la edad, antecedentes, enfermedades previas y mecanismo de producción. Es importante elaborar una historia clínica completa y una exploración física general con toma de los signos vitales (pulso, temperatura, presión arterial, frecuencia cardiaca y respiratoria).

Es importante realizar estudios de laboratorio, tales como: biometría hemática y glucosa en sangre. Si se sospecha de algún problema cardiaco, es fundamental tomar un electrocardiograma. Posteriormente, de acuerdo a la evaluación médica, se podrán solicitar otros estudios de laboratorio y gabinete más específicos.

¿En qué consiste su tratamiento?
Inicialmente se debe tener la precaución en evitar una caída y por consecuencia un traumatismo. Frecuentemente la conciencia se recupera al colocar la cabeza a la misma altura o por debajo del resto del cuerpo (elevación de las piernas), situación que favorece el mayor flujo de sangre al cerebro.

En caso de sudoración, palidez y piel fría, se debe colocar una frazada para mantener la temperatura corporal. Una vez determinada la causa del episodio sincopal, se efectuarán los estudios específicos y el tratamiento definitivo, que puede variar desde medidas generales o nutricionales, hasta incluso cirugía o colocación de algún aditamento específico (por ejemplo, un marcapaso) en las personas que tengan alteraciones en la frecuencia cardiaca, siempre bajo la guía y supervisión de un médico especialista.

¿Tiene curación?
Eso depende de la causa que lo origine y la disponibilidad de tratamiento específico.

¿Se puede prevenir?

Contar con un diagnóstico preciso y evitar todos aquellos factores que actúan como desencadenantes,  puede ayudar a prevenir e incluso desaparecer este tipo de episodios.

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