PROCEDIMIENTOS
Neurocisticercosis

La neurocisticercosis es una de las parasitosis más comunes del sistema nervioso central y uno de los problemas neurológicos más frecuentes en México, así como en varios países en vías de desarrollo. Por esta razón, el médico neurólogo Jefferson V. Proaño Narváez, del Hospital Metropolitano, explicó en entrevista, todas las particularidades del padecimiento y el modo de prevenirlo.

¿Qué es la neurocisticercosis y cómo actúa en el cuerpo humano?

Es una enfermedad causada por un parásito, denominado cisticerco, que afecta al sistema nervioso central. Este parásito es la forma larvaria de la Taenia solium, popularmente conocida como solitaria. El cisticerco tiene una predilección por el sistema nervioso central o por el ojo, donde se aloja y causa estragos.
Hay pacientes que presentan una debilidad de la mitad del cuerpo, hidrocefalia súbita (líquido dentro del cerebro), o pacientes que desarrollan aracnoiditis basal (el parásito atrapa nervios craneales y producen debilidad de movimientos de un ojo o disminución de la agudeza visual), alteraciones visuales de un ojo o pueden producir dolor o neuralgia del trigémino, incluso puede provocar un infarto cerebral si atrapa una arteria y la obstruye.
Cualquier síntoma neurológico es susceptible de ser causado por la cisticercosis incluso algunos pacientes llegan a sufrir dolores radiculares a causa de cisticercos intramedulares o aracnoideos que están en contacto con raíces de nervios periféricos.

¿Cómo se transmite este parásito?

Mediante un proceso en el que el ser humano es el único huésped definitivo de la Taenia Solium. Así, cuando éste expulsa al aire libre segmentos maduros del parásito (llamados proglótidos), cargados de 25 a 60 mil huevecillos microscópicos cada uno, es posible que cerdos criados libremente, coman esta materia fecal y se infecten con los huevecillos, desarrollando cisticercosis. Es entonces, cuando el ser humano infecta al cerdo.
Por otro lado, cuando los seres humanos comen la carne de cerdo infectada y la carne no está suficientemente cocida, la persona se infecta y desarrolla nuevamente el parásito adulto, o sea la Taenia solium, cerrándose el ciclo.
Sin embargo, cuando el ser humano ingiere materia fecal contaminada con huevecillos de Taenia solium, desarrolla el mismo ciclo que el cerdo o sea el ciclo intermedio y adquiere cisticercosis.

¿Cuál es la forma más directa de contagio?

La forma más directa de contagio se produce cuando una persona que es portadora del parásito adulto sirve alimentos con sus manos contaminadas a otras personas o a él mismo. Esta es la única forma comprobada epidemiológicamente, como modo de transmisión.
Desde el punto de vista teórico podría ser posible la transmisión a través de vegetales que son regados a ras de suelo con aguas que estuvieran contaminadas con materia fecal, donde pudieran quedar huevecillos.
Este mecanismo en México es muy frecuente, en muchos sitios donde se comen alimentos en la vía publica, es muy probable que las personas que sirvan estos alimentos estén infectados por taenia solium; lo peor, es que muchos de ellos, ni siquiera saben que están infectados.

¿Qué tan común es este problema en México?

Estudios de autopsia revelaron que de 2% a 3% de los casos analizados presentaron neurocisticercosis. En la mayor parte de ellos fue asintomático, es decir, que no presentó ningún síntoma. En otros casos pudo haber presentado dolor de cabeza pero probablemente no fue un síntoma que se tomara mucho en cuenta. Se han hecho estudios de seroprevalencia en comunidades rurales de México, encontrándose entre 8 y 10% de positividad. Esto significa que esta proporción de personas ha tenido contacto con el parásito, independientemente de que presenten síntomas o no.
Uno de cada dos casos pacientes que desarrollan epilepsia de inicio tardío (por arriba de los 25 años de edad), se debe a cisticercosis, y también uno de cada dos pacientes que tiene cisticercosis desarrolla como síntoma principal la epilepsia.

¿Cuáles son los síntomas de este padecimiento?

El dolor de cabeza y la epilepsia, son los síntomas más simples y frecuentes, sin embargo una minoría de pacientes puede llegar a manifestar muchas otras alteraciones en el sistema nervioso. Cualquier síntoma neurológico debe hacernos sospechar sobre la posibilidad de neurocisticercosis. Por ejemplo, en el desarrollo de hidrocefalia, es decir la obstrucción del flujo del líquido cefalorraquídeo, una de las causas más frecuentes en México es la neurocisticercosis. Cuando un paciente comienza a tener una debilidad de una parte del cuerpo o déficit de sensibilidad en una parte del cuerpo, entre otras causas podrá deberse a la neurocisticercosis.

¿Es posible que pase desapercibido este padecimiento?

Los neurólogos le llamamos la gran simuladora porque dependiendo de la localización, del número de parásitos, de la respuesta inflamatoria del huésped y del estadio evolutivo del parásito, se van presentar los síntomas, que pueden ser muy variados.
Puede ubicarse en cualquier estructura anatómica, pero el Sistema Nervioso Central y el ojo, son las localizaciones más importantes clínicamente. Hay, por ejemplo, una forma en los músculos que en otros países de Asia pueden ser muy importantes. Esta forma que se llama seudomiopatía hipertrófica consiste en que una gran cantidad de parásitos que se localizan en los músculos y los engrosan.
Este tipo de casos nunca lo hemos encontrado en México, otra localización frecuente es a nivel subcutáneo, donde se mueren y calcifican con facilidad, a diferencia de los que se localizan en el sistema nervioso central donde viven mucho más tiempo, pudiendo desarrollarse parásitos de gran tamaño y causar una sintomatología que puede llegar a ser muy importante, incapacitante e incluso producir la muerte.

¿Cuánto tiempo tardan en aparecer los síntomas?

No se ha establecido el tiempo que transcurre desde el contagio hasta el desarrollo de los síntomas, lo más frecuente es que sea entre semanas y meses. Esto se logró saber después de un estudio que se hizo en Estados Unidos con el grupo del “CDC” de Atlanta (Centro de Control de Enfermedades contagiosas), con el doctor Peter Shantz.
El estudio realizado en una comunidad judía (que no comen carne de cerdo), reveló que los cinco miembros de una familia se infectaron a través de su empleada doméstica que servía los alimentos. En este caso, los síntomas se manifestaron básicamente cinco meses después de la infección, es el único dato más o menos fidedigno del tiempo de latencia.

¿Cómo se diagnostica este padecimiento?

Todo paciente que tenga cualquier síntoma neurológico debe acudir al especialista en neurología. Síntomas menores que pueden pasar desapercibidos o que pueden ser minimizados por el médico general o por los médicos familiares, tratándose con analgésicos, sin que sean estudiados, pueden desembocar en casos avanzados y complicados.
La forma más adecuada para hacer el diagnóstico es tener una buena historia clínica con los antecedentes epidemiológicos del paciente, saber si hay familiares hayan tenido Taenia solim, que tengan neurocisticercosis o que tengan epilepsia que nos hagan pensar en la posibilidad de una fuente de contagio común en el medio de convivencia de ese sujeto, o si proviene de una zona endémica de cisticercosis.

Sin embargo cabe destacar que la cisticercosis es una enfermedad que puede afectar a todos los estratos sociales, siendo más común en los estratos socioeconómicos más deprimidos por las condiciones de higiene donde se desenvuelven estas comunidades. En este caso es importante saber si hay antecedentes de crianza de cerdos al aire libre, por ejemplo y conocer las costumbres alimenticias.

Con esos antecedentes más un cuadro clínico neurológico, conviene realizar estudios de imagen en ese paciente, inicialmente una tomografía computada de cráneo, la cual tiene una alta sensibilidad para el diagnóstico de lesiones tanto activas como inactivas, incluidas las calcificaciones.

La resonancia magnética es otro estudio de imagen, muy bueno sin embargo las calcificaciones pueden pasar desapercibidas en este estudio, en cambio es muy buena para localizar lesiones intraventriculares o de la cisterna de la base del cráneo donde la tomografía es más limitada, entonces son estudios útiles los dos y complementarios a la vez.
Cuando tenemos duda diagnóstica podemos hacer estudios tanto en sangre como en líquido cefalorraquídeo para tratar de detectar anticuerpos del parásito por diferentes métodos, el más sensible es la inmunoelectrotransferencia, siempre que haya más de una lesión, cuando hay una sola lesión la sensibilidad baja desde casi un 100% hata 27%. También puede utilizarse un método que se llama ELISA, estos tratan de determinar la presencia de anticuerpos en los fluidos corporales.

¿Cuáles son las características del tratamiento?

El tratamiento va enfocado, en el caso de las calcificaciones que producen cefalea o epilepsia, al manejo sintomático con analgésicos o anticonvulsivantes.
En el caso de quistes pequeños en la parénquima cerebral o en el espacio subaracnoideo, se pretende una semana de tratamiento, con un medicamento denominado albendazol o dos semanas con otro denominado prziquantel.
Cuando hay quistes subarcnoideos gigantes, si es único y es accesible con facilidad, se puede someter a cirugía o ser tratado médicamente, dependiendo de la sintomatología del paciente; si se acompañan de más quistes, entonces hay que dar tratamiento con albendazol por un mes. Para los cisticercos intraventriculares el procedimiento endoscópico es el de elección, aunque si tuvo hidrocefalia y ya fue sometido a derivación de líquido cefalorraquídeo puede recibir tratamiento farmacológico.
Si hay atrapamiento de nervios ópticos está indicada la cirugía, al igual que los casos de neurocisticercosis espinal.

¿Cómo podemos prevenir este problema?

Es muy importante el aseo cuidadoso de las manos después de defecar, así como la desparasitación periódica cada seis meses con fármacos que incluyan en su espectro la Taenia solium, esta medida se implementa ya a nivel institucional público. El uso de baños o letrinas en las comunidades rurales evitaría el fecalismo al aire libre y la crianza de cerdos tecnificada, encerrados en corrales y no con libre circulación, esto evitaría el contagio de los cerdos.
Cabe aclarar que por el conocimiento que se tiene de la enfermedad, por las formas que se conocen de prevención y por los múltiples puntos en donde se puede intervenir para romper el círculo vicioso de contagio de la enfermedad, ha sido declarada como enfermedad erradicable, por la Organización de la Salud.

Si requiere de mayor información llene nuestra forma de cont@cto.
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