PROCEDIMIENTOS
Psoriasis

En el mundo existen cerca de 100 millones de casos y en México se encuentra dentro de los 15 padecimientos de piel más frecuentes. La psoriasis es una enfermedad que evoluciona a través de brotes en diferentes partes de la piel; los expertos indican que se puede desarrollar en forma repentina o gradual y afecta a personas de cualquier edad, pero comúnmente comienza entre los 15 y 35 años.

Aunque en la actualidad se desconoce su causa, los estudios recientes revelan que la psoriasis no es contagiosa y suela manifestarse con la aparición de lesiones escamosas, engrosadas e inflamadas en la piel; a pesar de que algunas de éstas pueden ser pequeñas, otras llegan a cubrir grandes superficies del cuerpo.

La psoriasis suela afectar partes como codos, rodillas, espalda y cuero cabelludo, por lo que en ocasiones puede ser confundida con caspa leve. Asimismo, puede aparecer alrededor o debajo de las uñas (que aumenta su grosor y las deforma), cejas, ombligo, axilas e ingles.

Cuando se curan las zonas lesionadas, la piel adopta una apariencia completamente normal. Sin embargo, las personas que padecen psoriasis extrema, experimentan graves efectos a raíz de esta enfermedad, de ahí la importancia de acudir con un especialista antes los primeros signos de alerta, tales como:

  • Aparición de ronchas, especialmente en el cuero cabelludo, codos, rodillas y espalda
  • Área rosada o roja en la piel cubierta de lesiones blancas escamosas
  • Picor y dolor en la zona enronchada
  • Lesiones pequeñas que se extienden hasta cubrir superficies mayores de la piel

Otros síntomas que pueden estar asociados con esta enfermedad son:

  • Anomalías en las uñas
  • Lesiones genitales en los hombres
  • Secreción, ardor y prurito en los ojos
  • Aumento en el lagrimeo

¿Cuándo acudir al médico?

Según los especialistas, la psoriasis puede surgir sin motivo aparente o derivar de una quemadura solar grave, una irritación de la piel, entre otras causas, por lo que ante cualquier condición anormal y persistente de la piel se requiere de atención médica inmediata. Sólo un experto puede diagnosticar la psoriasis y distinguirla de otras enfermedades.

Las lesiones psoriásicas que cubren gran parte del cuerpo son un síntoma de emergencia que requiere un tratamiento médico, ya que el paciente puede experimentar dolor agudo, perder grandes cantidades de líquido y tener mayor susceptibilidad a infecciones secundarias.

Para el dermatólogo, diagnosticar la psoriasis es sencillo y suele hacerlo con sólo examinar las heridas. Sin embargo, en algunos casos se puede confundir con otros padecimientos por lo que es necesario realizar una biopsia de las lesiones de la piel.

Si una persona cree que tiene psoriasis debe consultar al médico para establecer un diagnóstico e informarse adecuadamente. Es importante no automedicarse y no recurrir a tratamientos dudosos que sólo podrían empeorar la situación.

Tratamiento

Se debe considerar que la psoriasis en una condición crónica que se puede controlar mediante el tratamiento. Normalmente, no afecta la salud en general (a menos que no se trate en forma adecuada). El tratamiento se centra en el control de los síntomas y en la prevención de infecciones secundarias, y varia de acuerdo con el grado y severidad del trastorno.

La psoriasis requiere de un control continuo profesional, pues en la mayoría de los casos el tratamiento abarca analgésicos, sedantes y antibióticos. Además, el paciente debe tratar de mantener una buena salud en general para reducir el riesgo de nuevos brotes y sostener un plan adecuado de reposo y ejercicio, consumir una dieta bien balanceada y evitar el estrés.

Además de los signos externos que produce la psoriasis, esta enfermedad tiene un importante impacto sobre la calidad de vida de los pacientes, debido a que puede aquejar muy seriamente el desarrollo de las actividades cotidianas y posee un marcado componente de afectación psicológica: cuadro depresivos, aislamiento y, en ocasiones, rechazo de la sociedad.

Avances

Los últimos estudios han revelado que la psoriasis supone una predisposición genética, ya que un tercio de las personas con esta enfermedad tiene antecedentes familiares; no obstante, se cree que además de la herencia son necesarios otros factores desencadenantes. Asimismo, se ha planteado la teoría de que este padecimiento no se debe a un desorden de la piel, sino a un mal funcionamiento del sistema inmune, pero aún falta mucho por estudiar.

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