PROCEDIMIENTOS
Hemorroides, ¿cómo combatirlas?

Se calcula que el 50% de la población adulta padece la enfermedad conocida como hemorroides. Sin embargo, lo más complicado es que el 30% de ellos no busca atención médica por pudor y vergüenza, lo que puede generar complicaciones severas. Los expertos recomiendan que cualquier molestia en el ano debe ser consultada con un médico.

“Cuando este padecimiento inicia se puede tratar con medidas higiénico-dietéticas, es decir, modificando hábitos alimenticios en los que se incluya el consumo de frutas, verduras y fibra”, indica en entrevista el Dr. Abel Morales Díaz, coloproctólogo del Hospital Angeles Mocel.

¿Qué son las hemorroides?

Las hemorroides, independientemente de su tamaño, consisten en la dilatación del paquete (son cuatro venas principales) venoso hemorroidal que se encuentra dentro del ano. Cuando éstas se inflaman se les conoce como internas, y cuando salen del ano y se hacen protuberantes, se denominan externas. Hay quienes pueden padecer ambos tipos.

¿Cuáles son sus síntomas?

Cuando se trata de una enfermedad interna, esencialmente sus manifestaciones son: hemorragia al evacuar, descarga mucosa (no muy frecuente) y manchado fecal y/o de sangre en la ropa interior, así como ardor y comezón. En ocasiones estos síntomas no sólo se presentan al momento de evacuar, ya que si los paquetes hemorroidales internos son muy grandes, se pueden presentar al caminar, correr o simplemente al estar sentado.

Las externas se manifiestan principalmente por ardor, comezón y, sobre todo, mucho dolor; al contrario de las internas, éstas tienen menos posibilidad de hemorragia. Sin embargo, como en algunas personas se pueden presentar problemas mixtos (externos e internos), los síntomas pueden ser combinados.

¿Y sus causas?

No existe sólo una causa, sino la suma de muchos factores. Las principales, aparentemente, son: el realizar esfuerzos y el pujo, los cuales pueden deberse a varias razones, la primera de ellas: el estreñimiento, derivado de una dieta con poco líquido y fibra.

También existen otras causas de pujo o esfuerzo indirecto, por ejemplo: algunos deportistas que realizan cargas excesivas de peso pueden generar hemorroides; además como actualmente el ejercicio se ha convertido en algo epidémico, una gran parte de la población se encuentra en riesgo de padecer esta enfermedad, ya que muchos gimnasios no cuentan con instructores indicados que asesoren a los usuarios.

El factor genético antes se consideraba como una causa importante, sin embargo, se ha comprobado que esta enfermedad no es hereditaria, más bien las malas costumbres alimenticias y la falta de ejercicio se trasmiten de generación en generación.

En las mujeres, las hemorroides se presenta generalmente durante el embarazo, sobre todo cuando existe un aumento incontrolable de peso de la madre o si el parto se torna complicado; en algunos casos el problema desaparece cuando el bebé nace, pero esas venas quedan lo suficientemente dañadas para que en un futuro puedan regenerar hemorroides.

¿Cómo se desarrolla esta enfermedad?

Principalmente se divide en cuatro grados, esto depende su gravedad. Las características principales cuando inicia (I) son: sangrado al defecar y profusión; mientras que en el grado II las hemorroides se salen y regresan a su sitio por sí solas; en el III se requiere de maniobras externas para introducirlas a su lugar- con la ayuda del papel del baño- y en la IV etapa se encuentran permanentemente prolapsadas, es decir, afuera del ano.

¿Qué debe hacer una persona cuando nota algún sangrado?

Lo primero es acudir con su médico, sobre todo si el sangrado dura más de una semana. Por desgracia todavía existe mucho pudor y vergüenza en la gente, sobre todo al momento de la exploración física, por lo que prefieren utilizar “productos milagrosos” que prometen sanar sin consultar a un especialista; no obstante, este tipo de artículos lo único que hacen es aminorar las molestias de manera temporal, pera la inflamación y la dilatación de las venas siguen en aumento, por lo que se puede presentar un rompimiento y ocasionar sangrado abundante y requerir una atención quirúrgica de urgencia.

¿Cómo se diagnostica?

Cuando el paciente acude por primera vez al médico, se le realiza un interrogatorio con la finalidad de conocer los factores de riesgo, así como sus hábitos alimenticios; después el especialista puede efectuar una exploración física externa e interna (con la ayuda del endoscopio) para determinar un diagnóstico preciso.

Asimismo, el médico se puede apoyar en un estudio llamado “Sangre Oculta en Heces”, el cual permite conocer el grado de la enfermedad y establecer si el paciente requiere un examen más intensivo como la Colonoscopia, un estudio que se emplea para explorar la totalidad del colón.

¿Qué complicaciones se pueden presentar si no se atienden las hemorroides?

La principal complicación es que de ser un padecimiento maligno con tratamiento curativo, se convierta en un padecimiento maligno con tratamiento paliativo. Además, en ocasiones las personas piensan que tienen un simple problema hemorroidal, cuando en realidad se trata de un cáncer, lo que puede ocasionar serios problemas si no hay una atención médica oportuna.

Asimismo, la enfermedad hemorroidal puede generar varias complicaciones; por ejemplo trombosis, lo que puede causar formación de úlceras, fuertes hemorragias, infecciones inflamación y mucho dolor. Además si las hemorroides sangran por periodos prolongados, la persona puede presentar anemia.

¿Cuáles son los tratamientos?

Este padecimiento cuando apenas inicia (grados I y II) se puede tratar con medidas higiénico-dietéticas, es decir, modificando hábitos alimenticios en los que se incluya el consumo de frutas, verduras, fibras y abundante líquido, lo que ayuda a evitar el estreñimiento. En grados más avanzados la dieta se convierte en un complemento del tratamiento.

Actualmente hay varios métodos, su empleo depende del grado de la enfermedad. Existen procedimientos no operatorios, en los cuales el paciente puede ser tratado en consulta externa; el más utilizado actualmente es la ligadura de hemorroides internas, lo interesante del asunto es que el paciente no requiere hospitalización (tarda 20 minutos). Este proceso tiene un 75 a 80% de éxito a 5 años.

Para el grado III y IV, se puede efectuar el procedimiento líder en el mundo: “Mucosectomía por Engrapadora”, el cual se realiza en el Hospital Angeles Mocel. Con este método el paciente puede mejorar drásticamente el prolapso de las hemorroides; en la actualidad es el método más completo que existe,prácticamente el que tiene menos recidivas y, lo más importante, el que disminuye más el dolor postoperatorio. Además de que su tiempo de recuperación es rápido y ser un método seguro y efectivo, éste eleva la calidad de vida de los pacientes.

¿Cuáles son sus cuidados postoperatorios?

Los cuidados se basan en dejar ciertos vicios alimenticios. La dieta es vital en el alivio de este padecimiento. Si la persona es deportista tiene que realizar ejercicio suave. En realidad pueden llevar una vida normal.

¿Qué tan frecuente es esta enfermedad?

Debido al ritmo de vida actual y al alto consumo de carne y poca de fibra, cada vez los problemas ano/rectales fuertes son más comunes. Este padecimiento, que ataca por similar a hombres y mujeres en edad reproductiva (20 y 45 años), recientemente está afectando a personas desde los 18 años de edad, lo que significa que toda su vida tienen que tener cuidados.

El problema del ano y recto es que sus padecimientos se manifiestan con muy pocos signos (ardor, comezón, sangrado) y éstos los puede generar desde un problema hemorroidal hasta un cáncer rectal; sus pocos signos son comunes a una enorme gama de enfermedades (desde las más benignas, hasta las más malignas), por eso la importancia de acudir al médico para el origen de las molestias. Además, para tranquilidad de los pacientes, en la primera evacuación las molestias ahora son mínimas.

Medidas preventivas

  • Corregir o evitar el estreñimiento añadiendo fibra a la dieta: frutas, verduras y líquidos abundantes.
  • Evitar comidas muy sazonadas y el consumo de alcohol.
  • Evitar esfuerzos al defecar.
  • Utilizar papel higiénico suave.
  • Mantener una buena limpieza anal.
  • No automedicarse.

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Por Daniel Villagómez
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