PROCEDIMIENTOS
Poliomielitis

Es una infección vírica muy contagiosa, que produce debilidad muscular permanente, parálisis y otros síntomas. En algunos casos puede ser mortal.

Hoy en día es muy difícil que algún médico haya atendido algún caso de infección por poliomielitis, ya que la enfermedad ha desaparecido casi por completo gracias a los programas masivos de vacunación.

Antes de existir las vacunas, los brotes de poliomielitis se presentaban durante el verano y el otoño en zonas de clima templado.

Causas de trasmisión

  • Por contacto con las heces fecales
  • Consumo de alimentos y agua contaminada por heces humanas.
  • Inadecuado lavado de manos.
  • Las secreciones respiratorias diseminan el polivirus.
La infección se extiende desde el intestino a todo el cuerpo, pero el cerebro y la médula espinal son las más afectadas.

Síntomas

La poliomielitis que afecta a los niños suele ser leve y de 3 a 5 días después de la infección se pueden presentar los siguientes síntomas:

  • Malestar general
  • Fiebre
  • Dolor de cabeza
  • Vómito
  • Irritación de garganta
  • Disminución del apetito
Los síntomas que habitualmente aparecen en los adultos entre los 7 a 14 días después de la infección son:
  • Rigidez de cuello y espalda
  • Dolor muscular profundo
  • Intenso dolor de cabeza
  • Fiebre
  • Dolor abdominal
  • Parálisis de la vejiga

En algunas zonas de la piel, la persona infectada podrá experimentar una especie de pinchazos, además de una inusual sensibilidad de dolor muscular profundo. La poliomielitis puede estacionarse o bien progresar desarrollando debilidad en algunos músculos del cuerpo, dependiendo qué parte del cerebro y la médula estén afectadas.

El médico podrá diagnosticar la poliomielitis a partir de los síntomas anteriores, confirmando el diagnóstico a través de un análisis clínico de las heces fecales donde se podrá detectar el poliovirus causante de la poliomielitis.

Tratamiento
Será determinado por el médico basándose en su estado de salud, historial clínico y de qué tan avanzada esté la poliomielitis. El tratamiento es de apoyo a los síntomas, para la mejoría y recuperación del paciente.

Para el dolor se pueden administrar analgésicos, además de que la persona enferma deberá reposar en cama hasta que la fiebre disminuya. Una dieta adecuada y compresas de calientes o almohadillas calientes calmarán el dolor en los músculos. Procure hacer el mínimo esfuerzo y ejercicio. La hospitalización puede ser necesaria para las personas que presenten poliomielitis paralítica.

Desafortunadamente la poliomielitis no tiene cura y los medicamentos antivíricos no afectan el curso de la enfermedad. Si embargo si los músculos de la respiración se debilitan puede utilizarse un ventilador artificial para la respiración.

Complicaciones
Una de las complicaciones más graves de la poliomielitis es la parálisis permanente en uno o más músculos del cuerpo, sin embargo esto ocurre en uno de cada cien casos.

Algunas personas pueden presentar complicaciones como debilidad muscular progresiva que a menudo causa invalidez, al cabo de 20 o 30 años después de haber presentado un cuadro de poliomielitis.

Prevención
Tener una higiene adecuada y lavarse bien las manos, antes de comer y después de ir al baño para evitar infecciones. Hay dos tipos de vacunas que están incluidas en las inmunizaciones sistemáticas de los niños. Una con poliovirus inactivado (vacuna Salk) que se inyecta y la otra con poliovirus vivos (vacuna Sabin) que se administra de forma oral.

La vacuna Sabin otorga mayor inmunidad y habitualmente es la forma preferida de uso. Los adultos que nunca han sido vacunados contra la poliomielitis y que deben viajar a zonas donde haya un problema sanitario, deberán inmunizados.

Si requiere de mayor información llene nuestra forma de cont@cto.
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