PROCEDIMIENTOS
Meningitis y sus causas

Se refiere a la inflamación de las meninges, que son los tejidos que recubren el cerebro y la médula espinal. Las meninges son tres: duramadre, aracnoides y piamadre. La mayoría de los casos de meningitis ocurre en niños menores de 5 años.

Tipos

Bacteriana: es una inflamación de las meninges causada por bacterias. La mayoría de los casos es provocado por 3 especies (neisseria meningitis, Hemophilus influenzae y Streptococcus pneumoniae) que se encuentran normalmente en el ambiente que nos rodea y pueden incluso vivir en la garganta, en la nariz o en el aparato respiratorio de una persona sin provocar daño alguno.

Viral: es más común que la bacteriana y es causada por diferentes tipos de virus, muchos de ellos asociados con otras enfermedades. Se propaga entre las personas al toser o estornudar, debido a medidas higiénicas poco adecuadas. En ocasiones cuando una persona presenta un problema autoinmune, las bacterias que viven normalmente en el tracto respiratorio superior pasan al torrente sanguíneo y llegan al cerebro.

Existen otras maneras por las que la infección puede llegar al cerebro:

  • Una herida en la cabeza.
  • Una anormalidad en el sistema inmune.
  • Después de una cirugía u operación prolongada.
  • Síntomas

  • Fiebre alta
  • Vómito
  • Dolor de garganta
  • Dolor de cabeza intenso
  • Rigidez en el cuello
  • Sensibilidad a la luz
  • Somnolencia
  • Dolor muscular
  • Dolor en las articulaciones
  • Confusión
  • Los niños no suelen presentar rigidez en el cuello. Además la piel que cubre la zona blanda entre los huesos del cráneo ("mollera") se vuelve tensa. Consulte al médico de inmediato si alguien en su familia presenta estos síntomas.

    ¿Cómo se diagnostica la meningitis?
    El diagnóstico en una etapa temprana de la enfermedad es muy importante para iniciar el tratamiento adecuado. La punción lumbar es el examen habitual para el diagnóstico de la meningitis y conocer el origen.

    Consiste en insertar una aguja delgada entre dos vértebras en la parte inferior de la columna vertebral, para obtener una muestra del líquido cefalorraquídeo de la zona que está debajo de la médula espinal. La muestra se analiza en el laboratorio para identificar el tipo de bacteria y así determinar el tratamiento. El médico también podrá solicitar un cultivo para ayudar a obtener el diagnóstico.

    Tratamiento
    El tratamiento dependerá en gran medida del origen y tipo de bacteria o virus causante de la infección. En la meningitis bacteriana el tratamiento inmediato con antibióticos es vital, debido al rápido desarrollo de la enfermedad. En ocasiones, los médicos utilizan uno o más para combatir las bacterias que posiblemente hayan causado la infección, mientras se obtienen los resultados del laboratorio, así como medicamentos para reducir la inflamación. La meningitis viral generalmente se cura sola sin necesidad de aplicar un tratamiento específico.

    El enfermo debe recibir suficiente líquido para reponer los que pierde a través del sudor y vómito, así evitar la deshidratación. El pronóstico de recuperación para una persona con meningitis depende de la rapidez con que se inició el tratamiento; cuando el diagnóstico o el tratamiento se retrasan, existe la posibilidad de que se produzcan lesiones cerebrales permanentes o incluso la muerte, especialmente en niños muy pequeños o en personas mayores.

    Prevención
    Las medidas de higiene pueden ayudar a prevenir la meningitis viral. Lavarse las manos después de ir al baño, cambiar pañales, antes de preparar o consumir alimentos y después de estornudar o toser. La vacuna contra Hemophilus influenza tipo B ayuda a prevenir la forma más frecuente de meningitis entre los niños.


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